Homenaje del rector Ignacio Sánchez Díaz a los profesores exonerados
En su crítica a las afirmaciones de la FEUC y refutando que la PUC no se había hecho parte activa del necesario proceso de memoria colectiva, en la entrevista cercana a los 50 años del golpe, el rector Sánchez destacó “la ceremonia de reconocimiento a alrededor de 95 profesores exonerados en 2015”. Al respecto es preciso analizar más de cerca esta actividad.
Veinticinco años después del intento del rector Vial de resolver el tema de los académicos expulsados, en noviembre de 2015 el rector Ignacio Sánchez invitó a los profesores y otras personalidades exoneradas entre los años 1973 y 1975, a una “ceremonia de reconocimiento y reencuentro”. Esta ceremonia realizada con riguroso y solemne boato, fue organizada “con el apoyo de una comisión de profesores, ex profesores y ex alumnos de la UC”.
En su discurso de bienvenida el rector Sánchez indicó:
“Quisiera agradecer muy sinceramente la colaboración y apoyo de Guillermo Aguero, quien ante mi solicitud presidió la Comisión de trabajo, del Padre Percival Cownley, SSCC, de Sol Serrano, Tomás Moulian, Juan Enrique Coeymans, Guillermo Wormald, Fernando Pérez y Jose Joaquín Brunner. Miryam Singer ha estado a cargo de la producción artística de esta ceremonia y la cena. Agradezco de manera especial a la Jefa de Gabinete de Rectoría, mi cercana colaboradora de más de 10 años, sra. Andrea Pinochet, por el trabajo y coordinación realizado. También agradezco el importante apoyo del H. Consejo Superior y de la comunidad académica, la que ha manifestado su valoración de esta ceremonia. “
La respuesta de los invitados fue mayoritariamente positiva informando el Rector que “El resumen del trabajo realizado muestra que se envió invitación a 95 profesores, de los cuales hoy nos acompañan 68 de ellos, 10 enviaron emotivas notas y cartas de disculpas por no poder participar. Otras 12 personas no respondieron a la invitación y 5 profesores manifestaron su decisión de no participar de este acto por diversas y muy legítimas razones.”
Aludiendo al minoritario rechazo a su invitación el Rector recordó que:
“La imagen de Cristo en el frontis de nuestra Casa Central, con sus brazos abiertos, es la imagen de la catolicidad que queremos proyectar y vivir: acogedora, inclusiva, signo de una Buena Nueva, para entregarla con alegría a todos los que quieran compartirla y vivirla. [...] El espíritu que anima a esta actividad, es el reencuentro, el reconocimiento y la invitación a integrarse de diferentes formas a la comunidad de la UC. [...] Todos ustedes tienen mucho que aportar, desde sus propias características, desarrollo personal y profesional. En este sentido, queremos interactuar en conjunto para poder conocer la mejor forma de producir y favorecer esta reintegración a nuestra comunidad, considerando las características de cada uno y de las comunidades a las que pertenecen.”
Discurso del Rector Ignacio Sanchez en la Ceremonia de homenaje a profesores exonerados de la Universidad Católica
Estimados profesores y amigos,
Sean mis primeras palabras de agradecimiento para todos los profesores, profesoras y familiares que han aceptado nuestra invitación a esta ceremonia de reconocimiento y reencuentro. Les agradezco de corazón, con gran alegría y humildad, la voluntad de mirarnos a la cara, de dialogar, de conocernos y volver a participar de una ceremonia académica, después de tantos años alejados de la comunidad de la Universidad Católica.
Desde hace unos meses, a partir de una iniciativa de la Rectoría, y con el apoyo de una comisión de profesores, ex profesores y ex alumnos de la UC, hemos estado trabajando en un acto que permita avanzar en un tema pendiente. Lo hemos hecho con el convencimiento de que era importante y necesario de abordar. Hemos revisado de manera dedicada y minuciosa nuestros archivos y registros en Secretaría General y Rectoría, focalizando nuestra atención en los procesos de exoneraciones de los profesores que ocurrieron entre los años 1973 y 1975, siendo la gran mayoría de ellos poco tiempo después del golpe militar.
Quisiera agradecer muy sinceramente la colaboración y apoyo de Guillermo Aguero, quien ante mi solicitud presidió la Comisión de trabajo, del Padre Percival Cownley, SSCC, de Sol Serrano, Tomás Moulian, Juan Enrique Coeymans, Guillermo Wormald, Fernando Pérez y Jose Joaquín Brunner. Miryam Singer ha estado a cargo de la producción artística de esta ceremonia y la cena. Agradezco de manera especial a la Jefa de Gabinete de Rectoría, mi cercana colaboradora de más de 10 años, sra. Andrea Pinochet, por el trabajo y coordinación realizado. También agradezco el importante apoyo del H. Consejo Superior y de la comunidad académica, la que ha manifestado su valoración de esta ceremonia.
El resumen del trabajo realizado muestra que se envió invitación a 95 profesores, de los cuales hoy nos acompañan 68 de ellos, 10 enviaron emotivas notas y cartas de disculpas por no poder participar. Otras 12 personas no respondieron a la invitación y 5 profesores manifestaron su decisión de no participar de este acto por diversas y muy legítimas razones.
Quisiera manifestar mi alegría por esta convocatoria, creo que nunca imaginamos que fuera ser de esta manera, lo que desde ya es un gran avance en recomponer la convivencia de este grupo de profesores con nuestra comunidad universitaria UC. Todo esto no sería posible, sin la generosidad de cada uno de los profesores y profesoras, de haber aceptado esta invitación para compartir esta ceremonia que está dirigida y pensada en ustedes.
A continuación, desarrollaré algunas reflexiones sobre nuestra universidad, su identidad, sentido y su rol en nuestro país.
Identidad de la UC
Como ustedes saben, nuestra universidad ha nacido del corazón de la Iglesia, es una comunidad que, en ejercicio de la libertad de enseñanza y de modo riguroso y crítico, contribuye a la expansión y difusión del conocimiento, así como a la formación científica y profesional de nuestros estudiantes, a través de los estudios de pregrado, postítulo y postgrado. Esta labor se realiza a partir del respeto y promoción de la dignidad humana mediante la investigación, la enseñanza, el compromiso con la sociedad y los servicios entregados a la comunidad.
La Universidad Católica participa de la obra de la iglesia con la misión de proyectar los valores cristianos en la sociedad fomentando el diálogo entre fe y cultura, así como entre fe y razón. Como universidad nos proyectamos en el tiempo tras el desafío de la búsqueda, descubrimiento y comunicación de la verdad, promoviendo la integración del saber. Así, tanto las ciencias y tecnologías como las humanidades y las artes aportan a su misión en una perspectiva global que nace de los valores que nos inspiran. La imagen de Cristo en el frontis de nuestra Casa Central, con sus brazos abiertos, es la imagen de la catolicidad que queremos proyectar y vivir: acogedora, inclusiva, signo de una Buena Nueva, para entregarla con alegría a todos los que quieran compartirla y vivirla.
Nuestra misión universitaria es lograr la excelencia en la creación y transferencia del conocimiento y en la formación de las personas, inspirados en una concepción católica, al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Con la visón a desarrollar en una comunidad que aspira a construir una universidad de frontera, que a partir de su identidad católica, imagina nuevas realidades, amplía oportunidades y se compromete con la realidad de nuestra sociedad.
La comunidad universitaria
La comunidad universitaria, integrada por más de 28,000 estudiantes, 3,200 profesores, y en conjunto con la Red de Salud más de 6,000 profesionales y administrativos, es y seguirá siendo una preocupación permanente de nuestra universidad y es un actor fundamental para el éxito del nuevo plan de desarrollo que se inicia en nuestra casa de estudios. La comunidad UC se hace presente en todas las tareas y desafíos que se proponen en este nuevo plan. Entendemos que para poder construir una gran universidad se requiere que todos sus miembros participen, se hagan parte y se sientan responsable del destino de su institución. Es por esto que la activa participación de todos es crucial. Nuestros estudiantes nos dan ejemplo de participación, con la más alta convocatoria a votación de sus dirigentes, alcanzando más de un 70% en la última elección. En sus propuestas hay verdadero pluralismo, alternancia en la conducción de la FEUC y desde hace muchos años, un diálogo permanente con la Dirección Superior, independientemente del grupo a que representen. Estos hechos ser deben destacar, son un ejemplo para el país y seguirán identificando a nuestra universidad.
Para lograr este objetivo de real participación en todos los estamentos, debemos seguir haciendo más esfuerzos para que todos los miembros de la comunidad UC se sientan acogidos y valorados, que exista un respeto por el otro, por el que opina distinto, un reconocimiento explícito a quienes realizan bien su trabajo, y amplias oportunidades y estímulos para el desarrollo personal y la calidad de los integrantes de nuestra comunidad.
El desarrollo sustentable de la universidad es otro gran desafío que se ha puesto la comunidad de la UC. Importantes avances se han concretado en estos cinco años, para avanzar en el cuidado de "esta casa común", a que nos llama el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si. En este camino de la ecología integral, más importante que lo ya logrado, son los compromisos que hemos asumido en diferentes ámbitos, para lograr un desarrollo sustentable y de futuro.
La UC y su función pública
El bien público por excelencia es el cultivo del espíritu, la reflexión y el saber a través de la búsqueda de un nuevo conocimiento que nos acerque a la verdad en las diferentes áreas y disciplinas. Nuestra universidad, en palabras de nuestro rector fundador, se orienta a "formar el corazón de los jóvenes", teniendo como meta y misión, ser "una universidad católica y libre".
De esta manera, el sistema de educación superior de nuestro país está llamado a reflejar la diversidad del país. Es decir, la pluralidad, la diversidad de orientaciones y propuestas educativas deben estar presente en la totalidad del sistema. Esta diversidad no es un defecto que haya que tolerar, sino una virtud que el país debe cuidar. El pluralismo al interior de cada institución debe tener como único límite el respeto a la dignidad de la persona y el bien común de la sociedad. Hacer coincidir lo público con lo estatal reduce la esfera pública a un ámbito estrecho, por lo que en vez de fortalecer lo público, se le debilita. Lo público no es una cualidad jurídica o relativa a la propiedad de las instituciones, sino una característica que se deriva del tipo de actividad que las instituciones realizan. Este principio subyace en el inicio e historia de la educación superior chilena.
Sólo algunas instituciones de nuestro país han tenido un rol tan gravitante en el devenir de Chile. Con profundas raíces en nuestra historia, la UC ha manifestado desde sus inicios su compromiso con el desarrollo y bienestar del país. Hoy seguimos aportando con la formación de profesionales, con la creación de nuevo conocimiento y en propuestas de desarrollo para el país que se basan en el conocimiento que se genera en nuestra casa de estudios. La universidad tiene un compromiso permanente por la calidad, adoptando las prácticas de las mejores universidades, no para ser mejores, sino para comprometernos y poder servir mejor.
Las universidades aportan al país con sus egresados y con la formación de sus alumnos, produciendo una importante movilidad social. A esto se debe la importancia de desarrollar políticas de inclusión que favorezcan a jóvenes talentosos de entornos vulnerables. En la actualidad, un 40% de nuestros estudiantes proviene del sector municipal y subvencionado, con un 42% del total de los estudiantes de la universidad beneficiarios de becas de diferentes grados de apoyo para realizar sus estudios. En la UC se realiza innovación en docencia, investigación de avanzada, aportando nuevo conocimiento y transfiriéndolo a la sociedad. Existen más de 35 centros interdisciplinarios que abordan problemas acuciantes para la sociedad. Esto es un aporte real al desarrollo del país, del cual se benefician todos sus habitantes. Además, la UC ha sido reconocida por su liderazgo nacional y latinoamericano en diferentes mediciones internacionales. Esto es debido al trabajo académico de calidad comprometido con el país.
La nueva reforma de educación superior debe tener en cuenta que un sistema mixto, con función y orientación pública, carente de fines de lucro, forma parte de la cultura nacional desde sus inicios. El sistema de educación superior está llamado a reflejar la diversidad de Chile, como corresponde a una sociedad democrática. Pensar la idea más profunda de universidad, su sentido y misión es un desafío necesario de abordar para el desarrollo integral de la sociedad.
Libertad académica
La educación, posee una especial dignidad que exige que ella sea respetada por la sociedad y que garantice su legítimo ejercicio.
Libertad que surge de la naturaleza de la persona, ya que sin ella no habría desarrollo humano. Así, podemos explicitar la necesidad de favorecer la libertad para enseñar, necesaria de protección por el Estado y la sociedad, y la libertad para aprender y formarse, un derecho de los ciudadanos de una nación. Lo anterior requiere de pluralismo y variedad de proyectos educativos, autonomía y reconocimiento social. Además, la educación que incorpora el aporte de la espiritualidad y la trascendencia se hace más completa y comprensiva.
La libertad académica es crucial para que cada profesor piense y desarrolle su saber y conocimiento a plenitud. El ocio académico es productivo, es libertad de pensamiento que avanza en la búsqueda de la verdad. Esto agrega mayor calidad, amplitud de miradas y enfoques de las diferentes temáticas, lo que favorece la consolidación de un país más democrático e integrado. Las universidades son lugares de reflexión cultural, investigación científica y debate de ideas en un ambiente de libertad académica personal e institucional. En las universidades se cultiva la creación en todas las áreas del saber, el nuevo conocimiento, la búsqueda permanente de la verdad, el desarrollo del bien en todos sus aspectos, del arte y la belleza, para aportar al crecimiento integral del país y de cada uno de sus habitantes.
El corazón de la libertad académica, implica de manera especial y primordial la completa autonomía institucional. Considera la protección del derecho de los profesores, estudiantes e investigadores para expresar sus ideas con completa honestidad intelectual, independencia y sin miedo a represalias. Lo anterior requiere responsabilidad, integridad intelectual, respeto a la dignidad de la persona y servicio al bien común. La libertad académica es la posibilidad cierta de los profesores y estudiantes universitarios de buscar la verdad en consistencia con sus capacidades profesionales y científicas. Se aplica a la institución y a los miembros de la comunidad universitaria. En el desarrollo de la investigación se mueve la barrera del conocimiento, lo que implica una mayor responsabilidad y respeto de esta libertad. Los estudiantes deben desarrollar su libertad de pensamiento y de búsqueda de respuestas a sus interrogantes. Así también, las universidades deben fijar estándares de calidad en docencia e investigación, junto con evaluar la competencia del profesor y fijar sus criterios de contratación y promoción con estándares universitarios de calidad internacional.
La Universidad Católica es una institución que de acuerdo a sus actuales Estatutos Generales, goza de autonomía y de libertad académica. En virtud de esta autonomía, la universidad decide por sí misma, a través de sus organismos competentes, el modo de cumplir sus funciones de docencia, investigación y extensión y establece sus planes y programas de estudio. Esta es la verdadera autonomía y la mejor forma de aportar al desarrollo del país.
La pérdida de la autonomía universitaria
Como es de todos conocido, en el año 1973, y en relación al quiebre de la democracia y el golpe militar en el país, nuestra universidad perdió su autonomía por una intervención externa del estado y ocurrieron hechos que hoy lamentamos profundamente. Estos hechos se enmarcan en uno de los momentos más duros y dolorosos de la historia de nuestro país. Nuestra tradición desde la fundación de la UC, ha sido proteger la autonomía universitaria. Esta tradición se quebrantó al aceptar que de manera externa a ella, se aceptara que un grupo importante de profesores, -dentro de ellos todos ustedes-, fueran exonerados por motivo de sus ideas y convicciones. Esto no debió haber ocurrido nunca, independientemente de las circunstancias y el contexto político de la época.
Posterior a estos hechos, muchos de ustedes salieron del país, otros se quedaron desarrollando destacadas carreras académicas que han prestigiado a Chile y al mundo en las Ciencias, el Arte, las Humanidades y las diferentes ramas del saber; así como a las universidades a las que han entregado su aporte y quehacer académico. En este grupo todos han aportado desde sus talentos, capacidades, conocimiento y esfuerzo. Además, hay un número importante y destacado de profesores que han recibido el Premio Nacional que entrega nuestro país en las más diversas disciplinas. La UC lamenta de manera sincera, -aunque entendemos tardíamente-, no haber podido contar con ustedes en nuestra comunidad académica, profesores que tanto han seguido aportando al país. Así también, la mayoría de ustedes, junto con muchos profesores de la UC fueron actores importantes del crucial proceso de Reforma Universitaria, al que le entregaron, -al igual que otros profesores con ideas diferentes-, sus convicciones, ideas y pasión, lo que se hoy valora con un prisma histórico, como el que dan los años y la vida en democracia.
El espíritu que anima a esta actividad, es el reencuentro, el reconocimiento y la invitación a integrarse de diferentes formas a la comunidad de la UC. Todos ustedes tienen mucho que aportar, desde sus propias características, desarrollo personal y profesional. En este sentido, queremos interactuar en conjunto para poder conocer la mejor forma de producir y favorecer esta reintegración a nuestra comunidad, considerando las características de cada uno y de las comunidades a las que pertenecen.
Como ya lo he expresado, estoy consciente que esta ceremonia de reconocimiento es tardía y que han pasado largos años sin que existiera esta iniciativa. Como Rector me hago cargo de ello y pido las disculpas por esta omisión y tardanza. Los procesos son complejos y tardan su tiempo, creo sin embargo que ha llegado la hora de reparar esta deuda que existe con cada uno de ustedes, con sus familias, con nuestra propia comunidad universitaria y con el país.
Mi compromiso como Rector de la UC es declarar de manera oficial y solemne que situaciones externas de atropello a la libertad académica no pueden volver a repetirse al interior de nuestra universidad. Reitero la más firme defensa de la autonomía universitaria, que debe impedir en el futuro ser cómplices de una intromisión externa a los valores de la UC en el sentido de resguardar siempre el respeto de las ideas y de la libertad de cátedra centrados en la dignidad, protección y crecimiento de las personas.
Palabras finales
En esta ceremonia reitero una vez más la importancia, valoración y rol crucial de la libertad académica y de cátedra que posee nuestra institución, la que le ha significado el reconocimiento, prestigio y liderazgo nacional y en Latinoamérica. Los únicos límites que nos ponemos son el cuidado de la dignidad de las personas y el bien común de la sociedad. De esta manera podremos seguir avanzando en la consolidación de una universidad con una identidad definida, de calidad internacional, creadora de conocimiento, innovadora, comprometida y al servicio del país. Es a Chile al que debemos servir con pasión, convicción y compromiso.
Sin embargo, para poder comprometernos con el país, quisiera hacer una invitación a fomentar el diálogo entre la fe y la cultura, entre las diferentes religiones, entre creyentes y no creyentes, entre la ciencia y la fe, entre los diferentes sistemas económicos y sociales, entre el individualismo y el bien común. Los invito a un encuentro personal con el otro, a salir de nuestras propias barreras y a recordar que la puerta se abre por dentro, que al abrir nuestro corazón, vamos a poder conocer y encontrarnos con el prójimo. Los gestos de encuentro y sencillez del Papa Francisco son un camino a seguir.
A casi 130 años de nuestra fundación, en este día marcado por el reconocimiento y el reencuentro, miramos el futuro de la UC con gran optimismo, estamos convencidos que seremos cada día más un mayor y mejor aporte a Chile. Y una vez más recordamos a nuestros fundadores, y por esto decimos: Viva la Universidad Católica, Viva la Universidad Católica libre. En este proyecto de presente y futuro, todos podemos aportar.
Muchas gracias,
Ignacio Sánchez D. Rector,
Pontificia Universidad Católica de Chile
Santiago, 23 de noviembre 2015.
El acto, ampliamente difundido al interior de la Universidad, trascendió las fronteras universitarias y fue cubierto en la prensa nacional.
Indice
- Presentación
- La conmemoración del quincuagésimo aniversario del golpe militar
- Exonerados Políticos
- La Pontificia Universidad Católica de Chile y la violación de los Derechos Humanos
- Académicos expulsados de la Pontificia Universidad Católica de Chile
- El rector Juan De Dios Vial Correa lamentando el daño moral a los exonerados
- Homenaje del rector Ignacio Sánchez Díaz a los profesores exonerados
- Apuesta mutua y disidencias
- Nobleza rectorial
- Honor institucional