Nobleza rectorial
Transcurridos más de seis años del compromiso del rector Sánchez, en el que reconoció, homenajeó e invitó a los académicos exonerados a reintegrarse de diferentes formas a la Comunidad UC, surgió la natural pregunta acerca de los resultados de tal invitación.
Uno de los profesores que declinaron la invitación rectorial interpeló privadamente al Rector señalando: “En esa oportunidad decliné su invitación por las razones señaladas en mi carta. Ahora, a siete años de ese acto y evaluando en retrospectiva mi respuesta, me pregunto si ella fue apropiada. Para lograr una justa visión de ese proceso le agradecería me informara cuantos de los expulsados en esa oportunidad se reintegraron “de diferentes formas a la Comunidad UC”.
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Santiago,16 de junio de 2022
Sr. Ignacio Sánchez
Rector
Pontificia Universidad Católica de Chile
Presente
Señor Rector,
A fines de noviembre de 2015 Ud. convocó a los profesores expulsados de la Universidad a inicios de la dictadura militar a un acto público en que los “reconoció, homenajeó e invitó a reintegrarse de diferentes formas a la Comunidad UC”.
Específicamente señaló:
“Todos ustedes tienen mucho que aportar, desde sus propias características, desarrollo personal y profesional. En este sentido, queremos interactuar en conjunto para poder conocer la mejor forma de producir y favorecer esta reintegración a nuestra comunidad, considerando las características de cada uno y de las comunidades a las que pertenecen”,
En esa oportunidad decliné su invitación por las razones señaladas en mi carta. Ahora, a siete años de ese acto y evaluando en retrospectiva mi respuesta, me pregunto si ella fue apropiada. Para lograr una justa visión de ese proceso le agradecería me informara cuantos de los expulsados en esa oportunidad se reintegraron “de diferentes formas a la Comunidad UC”.
Sin otro particular,
Atentamente,
Augusto Varas Fernández
El Rector no demoró en responder. En su carta respuesta indicó: “En cuanto a la consulta que usted plantea en su carta, considero que lo que corresponde es que usted se dirija a quienes efectivamente asistieron al acto -una instancia que fue muy valorada por los invitados- y converse con ellos y ellas respecto del espacio de reintegración a la UC”.
Esta respuesta no dejó tranquila a la FEUC, la que en ese tiempo organizaba actividades en conmemoración del golpe militar y la violación masiva de los derechos humanos. En ese contexto, la FEUC formuló un Petitorio: A 50 años del Golpe de Estado. En este incluyó
“4. Que se reincorpore a los profesores exonerados en Dictadura.
Durante la dictadura, se vulneró el espíritu de nuestra Universidad de la producción de conocimiento y fomentar el diálogo entre las distintas perspectivas de los docentes y estudiantes, al condicionar la permanencia de académicos a un proyecto político dictatorial, ilegal e inmoral que fue la dictadura de Augusto Pinochet.
Muchos profesores de la UC fueron expulsados por razones “presupuestarias”, pero que en realidad se fundaban en un carácter meramente político. Es cosa de ver el destino que tuvieron unidades académicas como el CEPLAN, CEREN, Escuela de Artes de la comunicación, el programa interdisciplinario de investigaciones de la educación. Signos evidentes de división, desmembramiento y proselitismo político.
La UC les cerró las puertas a nuestros docentes. Es hora de reincorporarlos con la debida justicia que se merecen. Es por esto, que proponemos la creación de una comisión evaluadora respecto a esta situación con un compromiso férreo de reparación. Con composición estudiantil, de rectoría y de los profesores exonerados. “
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Petitorio: A 50 años del Golpe de Estado
Como miembros de la comunidad universitaria de la Pontificia Universidad Católica de Chile, por este medio, deseamos levantar diversas inquietudes que se han generado y transformado durante las últimas décadas, y plasmarlo en un petitorio respecto de las falencias, compromisos y deudas que aquejan a la UC en el contexto de los 50 años del golpe de Estado y dictadura cívico- militar.
Hace 50 años se quebró la democracia en Chile, se doblegó el espíritu de nuestra Universidad y se le dio paso a una cruenta dictadura de 17 años, que dejó heridas tan profundas en nuestro tejido social que hasta el día de hoy no se han podido sanar.
En la Pontificia Universidad Católica de Chile, más de 150 profesores fueron exonerados; se prohibieron las elecciones democráticas de la Federación de Estudiantes, 31 estudiantes y profesores fueron detenidos, desaparecidos y asesinados políticos; un número aún más grande son sobrevivientes de la persecución y tortura; mientras, el núcleo académico de la UC brindó el sostén técnico, jurídico e ideológico a la construcción del proyecto de país impuesto por la dictadura. Todo ello es parte de la historia de nuestra casa de estudios, y del rol que todavía se niega a reconocer que tuvo en esta oscura época de nuestra historia nacional.
No obstante, hoy tenemos una oportunidad histórica de mirar a nuestro pasado con honestidad, asumir los errores cometidos y demostrar con acciones muy concretas que la UC pide perdón a las víctimas y a Chile, y que no volverá nunca más a avalar quiebres a la democracia, dictaduras ni violaciones a los Derechos Humanos. Es por ello, que le solicitamos a la Pontificia Universidad Católica de Chile:
1. Que pida perdón institucional por medio del máximo representante civil de nuestra casa de estudios, el Rector Ignacio Sánchez.
Reconocer la propia historia nos permite reparar y afianzar lazos que aún siguen rotos y que no nos permite ser una comunidad universitaria completamente acogedora y orgullosa de su diversidad. No queremos borrar la historia de la UC si no que utilizarla de ejemplo de que puede existir un compromiso con la democracia y la paz pese a lo ocurrido hace 50 años.
Este gesto significaría tanto dentro de la UC como a nivel nacional un acto enorme de reparación a 50 años del Golpe de Estado y la Intervención Militar en la UC.
Entendemos que dentro de la universidad existieron figuras y personas que se opusieron a la dictadura y no fueron colaboradores activos de los crímenes que fueron cometidos, pero el pedir perdón no quita el reconocimiento de esto, si no que les permite transformarse en un ejemplo.
Es necesario abrir un nuevo futuro para la UC. En un clima nacional que esta extremadamente polarizado tenemos el deber de predicar con el ejemplo y hacer un compromiso con la no repetición y un llamado a la paz, reconociendo que en el pasado se pudieron cometer errores, pero que no volveremos a cometerlos, y trabajaremos activamente por la reconciliación y la paz en nuestro país y comunidad universitaria.
2. Que se elimine el título ‘Doctor Honoris Causa’ al Almirante Jorge Swett, exRector, en consideración de su designación por parte de la Dictadura y en su calidad de funcionario de dicho régimen con sede en nuestra Universidad.
Entre los motivos que cimentan la solicitud está, en primer lugar, la designación del Almirante Swett bajo un Decreto Ley amparado por las fuerzas de las armas y el exterminio, que no se correspondía con los mecanismos legales. Su nombramiento no fue solo ilegítimo, sino también ilegal.
En segundo lugar, la presión militar que recayó sobre la Iglesia Católica para su ratificación. Al respecto, el Cardenal Raúl Silva Henríquez aseveró en sus memorias que la intervención militar se origina en un ánimo contra-reformista surgido de parte de los mismos que se negaron a la Reforma Universitaria en 1967. Así también expresa de forma literal, respecto de las intenciones de Swett, que “lo que se quería hacer con la universidad estaba al margen del mandato de la Iglesia”. Así, la designación y la acción del Rector Swett no se condice con la tradición institucional de la UC, que siempre se vinculó a la decisión autónoma de la Iglesia en una primera etapa, y al complemento de la misma con la participación de la comunidad universitaria tras la reforma.
En tercer lugar, fue su rectoría la que, además de expulsar discrecionalmente a profesores y alumnos; entregó al profesor Alejandro Ávalos a la DINA, con el resultado de su desaparición y muerte. Al respecto, hay documentos probatorios procedentes de la Segunda Fiscalía Militar de Santiago, donde comparece como testigo Carlos Bombal, jefe de gabinete del rector Swett en 1975. Aunque no haya constituido un delito en los términos de la ley chilena, sí se trató de un acto que derivó en la muerte por razones políticas de un miembro de nuestra Universidad, fue un acto inmoral que dista mucho con los valores inculcados por la UC de respeto a la vida e integridad humana, al conocerse el destino que tendría este profesor al caer en manos de un órgano represivo públicamente conocido.
3. Que se cree verdaderamente un Centro Interdisciplinario de Derechos Humanos en la UC.
Desde el año 2021, la Federación de Estudiantes en su conjunto, de la mano con el Colectivo de Memoria y Derechos Humanos UC y cientos de miembros de la comunidad UC firmantes solicitaron al Rector Ignacio Sánchez la creación de un Centro Interdisciplinario de Derechos Humanos. Esta propuesta consistió en una institución académica, cuya misión fuese promover los Derechos Humanos y el fortalecimiento de las democracias en América Latina.
Sin perjuicio de que hoy las autoridades de la UC plantean algo similar, denominado Centro por la Paz, solicitamos que se trabaje desde este espacio por la promoción del respeto a los Derechos Humanos y el fortalecimiento de la democracia en nuestra región, haciéndonos cargo del rol público que ostenta nuestra casa de estudios para con la sociedad latinoamericana.
Asimismo, solicitamos que sea desde este espacio que se contribuya de forma activa a aumentar la oferta de cursos relacionados a los derechos humanos y la memoria histórica en nuestro país; a incorporar la formación en estas temáticas dentro del plan mínimo de formación general de las carreras de pregrado y a que no se permitan discursos tales como que el dictador Augusto Pinochet fue un gran estadista.
4. Que se reincorpore a los profesores exonerados en Dictadura.
Durante la dictadura, se vulneró el espíritu de nuestra Universidad de la producción de conocimiento y fomentar el diálogo entre las distintas perspectivas de los docentes y estudiantes, al condicionar la permanencia de académicos a un proyecto político dictatorial, ilegal e inmoral que fue la dictadura de Augusto Pinochet.
Muchos profesores de la UC fueron expulsados por razones “presupuestarias”, pero que en realidad se fundaban en un carácter meramente político. Es cosa de ver el destino que tuvieron unidades académicas como el CEPLAN, CEREN, Escuela de Artes de la comunicación, el programa interdisciplinario de investigaciones de la educación. Signos evidentes de división, desmembramiento y proselitismo político.
La UC les cerró las puertas a nuestros docentes. Es hora de reincorporarlos con la debida justicia que se merecen. Es por esto, que proponemos la creación de una comisión evaluadora respecto a esta situación con un compromiso férreo de reparación. Con composición estudiantil, de rectoría y de los profesores exonerados.
5. Que se otorguen por parte de la UC títulos póstumos y reconocimientos académicos a todas las personas que fueron estudiantes y profesores en nuestra casa de estudios y que no pudieron terminar su carrera por haber sido detenidos desaparecidos y asesinados por el régimen.
Somos conscientes de que, en el año 2013, el trabajo colaborativo entre la Directiva de la Federación de Estudiantes y el Colectivo de Memoria y Derechos Humano UC, junto con las autoridades de la UC, permitió que fueren entregados tres títulos a Diana Frida Aron Svigilsky1, Alejandro Juan Ávalos Davidson2 y Enrique López Olmedo3. Dentro de esta ceremonia también fueron entregados 4 certificados de Avance Significativo para quienes habían cursado más del 50% de su carrera a Jenny del Carmen Barra Rosales, José Eduardo Jara Aravena, Carmen Cecilia Bueno Cifuentes y José Patricio del Carmen León Gálvez; y certificados de Reconocimiento Académico a dos estudiantes con menor avance.
Asimismo, somos conscientes de que la misma rectoría de Ignacio Sánchez se comprometió para con las familias y la comunidad de la UC a rendir un homenaje a todas las víctimas, pero que se negó a entregarles títulos y reconocimientos a todas, y que fue la Directiva de la Federación de Estudiantes de ese entonces que se encargó de imprimir unos diplomas simbólicos y entregarlos a sus familias. La UC escudó sus acciones en razones administrativas o de avance curricular, siendo que la razón por la cual ninguna de las víctimas pudo siquiera terminar con sus estudios o continuar enseñando en nuestras aulas fue producto de su ejecución o desaparición por parte de la cruenta dictadura.
Así como la Universidad Católica de Temuco en 2014 rindió un homenaje póstumo a Omar Venturelli Leonelli, profesor de la sede en Temuco de la PUC para 1973, llamamos a nuestra casa de estudios a que rinda homenaje a las 31 víctimas de la dictadura que eran parte de nuestra comunidad universitaria, y cuyos nombres se encuentran tallados en la Plaza de la Paz. El reconocimiento académico de su calidad de estudiantes de la Universidad Católica es de una trascendental importancia para no dejar de olvidar nunca su paso como miembros de nuestra comunidad universitaria.
La conmemoración de los 50 años del golpe de Estado es un hito de gran relevancia. Hoy, el país demanda como nunca el promover gestos que amplíen la búsqueda de reconciliación, pero sobre todo de justicia, reparación y garantías de no repetición, y como Universidad no podemos quedarnos ajenos a esto. Estos gestos, deben consolidarse en respuestas categóricas y concretas, nacidas desde todas y cada una de las instancias de la UC, partiendo por los espacios de dirección de nuestro andar, como lo es la Rectoría.
El gesto del perdón nos engrandece, nos hace responsables, y nos anima a enmendar rincones de nuestra historia que son dolorosos, pero que merecen un reconocimiento explícito, claro y decisivo. Más allá de haber sido opositores o no a la dictadura, más allá de de haber vivido o no las atrocidades de esos años, hay un deber, que muy bien supo reconocer el presidente Patricio Aylwin en 1991, de como principal autoridad, asumir la representación de la nación entera, para en su nombre pedir perdón a las víctimas. Asimismo, creemos que desde nuestra universidad es hora, que nuestra principal autoridad, en representación de la universidad entera, pueda hacer lo propio y pedir perdón, no sólo a las víctimas, sino por los errores, omisiones y actos que puedan haber escapado al rol de una universidad verdaderamente católica, que, en su momento, fue atenta colaboradora de un régimen como el que azotó al país entre 1973 y 1990.
El gesto de remover el doctorado honoris causa al señor Swett, es un acto de justicia, de memoria y de coherencia. De justicia ante la imposición de un nombre por sobre el rector democráticamente electo que dirigía hasta entonces la universidad, que además recae en lo ilegal, ilegítimo, y violento. Es un acto de memoria, al reivindicar la historia del cardenal Raúl Silva Henríquez, quien advirtiera la inocuidad de aquel nombramiento al no condecirse con el mandato de la Iglesia. Y, sobre todo, se trata de un acto de coherencia, donde comprendemos que los designios de la universidad deben recaer sobre hombres y mujeres que vengan desde el conocimiento de las humanidades, las ciencias y las artes, pero jamás de las armas. El saber siempre debe triunfar siempre por sobre lo belicoso.
El gesto de crear un Centro Interdisciplinario de Derechos Humanos va en franca dirección a complementar el hito que ha sido la creación del Centro por la Paz. Pero da un paso más allá y entrega una visión muchas veces inadvertida que hace relación al cuidado, promoción y protección de los derechos humanos como una política esencial de acción y de reconocimiento en el quehacer académico de cualquiera sea la disciplina que se estudie.
El gesto de reincorporar a los profesores exonerados por motivos políticos durante la dictadura es un acto de reparación con quienes a través de la docencia formaron a cientos de estudiantes, y que, por pensar distinto, fueron alejados de formas mal habidas y procesos injustos de su quehacer académico. Asimismo, se trata de un acto de reencuentro, de volver a abrazar a una parte de la universidad que por décadas ha sido constantemente dejada de lado. Es reencontrarse con una historia que, con un fin abrupto, dejo a muchos y muchas sin ser parte del futuro de la UC.
Finalmente, el gesto de entregar certificados académicos es un acto de desagravio que busca otorgar a todos aquellos estudiantes que fueron víctimas de desapariciones forzadas, sus certificados, ya sean de reconocimiento de estudios, de avance curricular significativo, o títulos póstumos según corresponda. El reconocimiento de su calidad de estudiantes de la UC es de una trascendental importancia para no dejar de olvidar nunca su paso como miembros de nuestra comunidad universitaria.
Hoy, es ya hora de que la Universidad vuelva a poder decir con todo orgullo que es de todas y todos, que reconoce y valoriza las más amplias y múltiples visiones y percepciones de mundo y de Chile, que abraza el pluralismo y lo ensalza como uno de los bienes más preciados de nuestra comunidad estudiantil, y sobre todo, a 50 años del golpe de Estado y del inicio de aquella cruenta dictadura, es capaz de ser un ejemplo para el país de cómo es capaz de propiciar un reencuentro que va más allá de las diferencias, y que entiende esas diferencias como aquello que permite una universidad abierta y amplia donde cualquier chileno y chilena tiene cabida.
1 Quien estaba egresada de Periodismo y solamente le faltaba su ceremonia de titulación.
2 Quien antes de su detención y desaparición había aprobado su Seminario de Título con nota 6,0.
3 Quien en la carrera de Sociología tenía 617 créditos aprobados, considerando una convalidación de créditos desde otra carrera.
Directiva FEUC 2023
Consejería Superior 2023
Colectivo de Memoria y Derechos Humanos UC
La respuesta del Rector, el 11 de septiembre de 2023, fue amplia y en la parte concerniente a los académicos expulsados indicó:
“Reitero lo expresado en mi carta del 5 de septiembre 2023, en el sentido de estar abierto a analizar las situaciones pendientes que puedan existir entre los profesores exonerados (a quienes hemos hecho el reconocimiento descrito) y las respectivas Facultades y Unidades académicas. Desde el reconocimiento oficial del año 2015, no hemos recibido ninguna solicitud que se haya rechazado, sin embargo, manifiesto una vez más mi plena disposición a evaluar nuevos casos, de manera específica y en conjunto con las respectivas autoridades académicas de la Facultad correspondiente.”
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Estudiantes de la Directiva de FEUC y Consejería Superior 2023 y del Colectivo de Memoria y Derechos Humanos UC.
Muy estimados estudiantes,
Agradezco la respuesta a mi carta del 5 de septiembre 2023, que tuvo su origen en el petitorio que ustedes presentaron el 31 de agosto 2023. En esta oportunidad me refiero a su nueva comunicación recibida el viernes 8 de septiembre 2023. En primer lugar, se valora el reconocimiento a lo logrado en estos años, lo que ha sido una tarea conjunta de la comunidad universitaria, a través de las diversas iniciativas apoyadas por cada miembro de la institución. Me parece que, en este caso y como Uds. describen, más que resaltar el protagonismo público del Rector, de alguno de los miembros de la Dirección Superior o de los diversos dirigentes estudiantiles de la UC que han participado en todos estos años, lo importante, -y es lo que hay que poner de relieve en primer lugar-, es la presencia pública de la universidad en el debate y la realidad nacional, al enfrentar los desafíos y asumir las tareas pendientes que la historia y el futuro nos presenta en nuestro país. Es a Chile a quien nos debemos en nuestra diaria tarea universitaria, por lo que los invito a pensar en esto y a salir de nuestros propios intereses, que muchas veces dejan de lado el bien común de la universidad y de la sociedad chilena.
En esta respuesta, vuelvo a analizar cada uno de los puntos que Uds. han reiterado de su carta previa, con insistencia en la mayoría de los argumentos. Al no haber nuevos temas presentados, analizo los que son ya reiterados. Agradezco ya esta respuesta me da la oportunidad de clarificar varios puntos planteados por Uds. A continuación, me refiero a cada uno de ellos.
- Perdón institucional de la UC. El análisis de mi respuesta está desarrollado de manera extensa y clara en mi carta del 5 de septiembre 2023. Solo copio lo más relevante de ella: hemos señalado que “las autoridades de la UC de la época fueron obsecuentes con el régimen militar y que, sin duda, fue su calidad de Pontificia lo que permitió que la Universidad resultara menos dañada que otras instituciones de educación superior.” Por otra parte, señalé que “La comunidad universitaria, (...) amplia y diversa como lo era y sigue siendo, se manifestó en su gran mayoría contraria a los atropellos de los derechos humanos, expresándose en los medios y realizando diferentes manifestaciones de protesta, lo que colaboró a la evolución democrática de la transición.” En los últimos días, estos argumentos se han fortalecido ya que un número importante de profesores que vivieron hace 50 años este período en la universidad en la calidad de profesores y también como estudiantes, me han escrito para respaldar mi posición e incluso han señalado que un acto de perdón institucional de este tipo, -como lo he señalado-, lesionaría a la mayoría de la comunidad universitaria que mantuvo una permanente oposición al régimen militar y a su universidad intervenida por la dictadura.
Quisiera eso sí corregir una aseveración muy incorrecta que Uds. mencionan en este punto, probablemente por desconocimiento de lo realizado en los últimos años al interior de la universidad. Los Estatutos Generales de la Universidad fueron estudiados y su propuesta de actualización y modificación analizada y aprobada en sesión del Honorable Consejo Superior UC del 4 de junio 2021, -contando con el voto a favor de los dos representantes estudiantiles de ese año-, lo que significó un avance importante después de tener los mismos estatutos desde el 22 de junio de 1982. Estos nuevos Estatutos fueron formalizados por Decreto de Rectoría 339/2021, del 2 de noviembre 2021, los que nos rigen en la actualidad. Así también, el año 2021, luego de un análisis y debate al interior del H. Consejo Superior, se renovó la Declaración de Principios de la UC, -vigente desde el 14 de septiembre de 1979-, aprobándose en el H. Consejo Superior del 14 de mayo 2021 y por Decreto de Rectoría, DR 338/2021, del 2 de noviembre 2021. Estos antecedentes son muy importantes de tener presente cuando se evalúa la actualización de los principales documentos que rigen el trabajo y desarrollo de la UC, los que están vigentes de acuerdo a nuestra realidad universitaria.
- Grado Honoris Causa del Rector Jorge Swett. Se expresan todos los argumentos en la página 3 de mi respuesta en la carta anterior. Solo quisiera agregar que, a diferencia de lo que Uds. mencionan, el año 1989 la UC contaba con la conducción del muy destacado rector, profesor Juan de Dios Vial Correa, nombrado por el mecanismo oficial que dictaban los estatutos de la universidad. El rector, -que asumió su cargo luego de más de 40 años de trayectoria universitaria-, condujo el proceso oficial ante el H. Consejo Superior y en ese marco se entregó este grado honorífico. Con los argumentos expuestos, avanzar en lo que Uds. proponen abriría una peligrosa senda de censura y cancelación de diversos acuerdos oficiales de la universidad, que se han realizado cumpliendo con todas las normas que imponen los estatutos vigentes en la institución.
- Centro para el Diálogo y la Paz. [https://dialogoypaz.uc.cl/ ] En relación a lo reiterado por Uds., en este punto, -la inclusión de la temática de los Derechos Humanos como acción principal del Centro-, quisiera recordarles que en todas las presentaciones acerca de los objetivos y enfoques esenciales del Centro UC para el Diálogo y la Paz, su Director Patricio Bernedo, ha enfatizado que por cultura de paz se entiende un proceso que se va desarrollando en el tiempo entre las personas, los grupos y las naciones, que “exige una formación en valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida, vinculados a respetar, promover y proteger los derechos humanos”. Por otra parte, se ha enfatizado que para desarrollar una cultura de paz es fundamental impulsar la educación en DD.HH. y su promoción en todos los niveles de la sociedad, tanto públicos como privados. En tanto, en las presentaciones que se han hecho del Centro por parte de su Director, tanto ante H. Consejo Superior (17-03- 23) y en la sesión formal del Foro UC (14-06-23), -instancias en las que hay una importante representación estudiantil-, se enfatizó de manera explícita que Cultura de Paz es un proceso que se va desarrollando en el tiempo entre las personas, los grupos y las naciones,
y que “exige formación en valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida, vinculados a respetar, promover y proteger los derechos humanos”.
Junto a lo anterior, en la propuesta que guía el accionar del Centro y que se ha expuesto en estas distintas ocasiones, se señala que se busca: “ser un centro interdisciplinario, con una agenda académica que, aportando a la misión de la Universidad, permita ir instalando en la UC y en la sociedad una cultura de paz, inspirada en la justicia social y el irrestricto respeto a los derechos humanos”. Estas definiciones, que son parte sustancial de la agenda académica del Centro, se están volcando, entre otros objetivos, en la elaboración de propuestas de cursos que serán presentadas a la VRA, siguiendo las directrices internas que regulan la oferta de asignaturas dentro de la UC. Así, esta reflexión y planteamientos en la temática de los DD.HH. está considerada desde los orígenes del Centro, al cual por supuesto los estudiantes están convocados a participar de manera activa.
- Reincorporación de profesores exonerados: Reitero lo expresado en mi carta del 5 de septiembre 2023, en el sentido de estar abierto a analizar las situaciones pendientes que puedan existir entre los profesores exonerados (a quienes hemos hecho el reconocimiento descrito) y las respectivas Facultades y Unidades académicas. Desde el reconocimiento oficial del año 2015, no hemos recibido ninguna solicitud que se haya rechazado, sin embargo, manifiesto una vez más mi plena disposición a evaluar nuevos casos, de manera específica y en conjunto con las respectivas autoridades académicas de la Facultad correspondiente.
- Títulos póstumos a los estudiantes. Reitero una vez más que si ha habido alguna omisión en la ceremonia de entrega de títulos póstumos y certificados de estudios (organizada en conjunto con la FEUC en el año 2013), estamos muy dispuestos a corregir la situación. Como he explicitado en varias ocasiones, existe un marco reglamentario vigente para esta entrega. Sin embargo, reitero que, a la fecha, no he recibido ninguna solicitud específica en este sentido. Como siempre, los canales de la Rectoría están plenamente abiertos a recibir estas solicitudes.
En resumen, agradezco la reiteración de los puntos descritos, ya que me permiten profundizar mis respuestas en algunos de ellos. Para finalizar, quisiera reiterar nuestra permanente voluntad de diálogo, la que ha estado presente no solamente durante el año de gestión de esta Federación de Estudiantes, sino durante todo el período de mi desempeño como Rector de la universidad. Durante este año de conmemoración, la agenda ha estado especialmente marcada por actos de memoria y reparación, los que se pueden revisar en las diferentes noticias que han aparecido publicadas en los diversos medios de comunicación del país, en la web UC, en la Visión Universitaria, en la Revista Universitaria y también en múltiples correos enviados desde la Rectoría a la comunidad universitaria. Agradezco, ya que en todas estas actividades, los estudiantes han tenido una destacada participación.
Es importante reiterar nuestra permanente voluntad de educar para la democracia, el absoluto rechazo a la violación de los DDHH, -en todo momento y sin dobleces-, y el esfuerzo que hemos tenido en actividades de memoria, justicia, reparación, junto a la decidida voluntad de que los hechos conocidos no se repitan nunca más en nuestro país. Creo que uno de los aspectos más importantes y que en este intercambio de cartas no ha sido suficientemente considerado y relevado por Uds., es la decisión de la Universidad (informada en la última sesión del H. Consejo Superior), de colaborar activamente de manera interdisciplinaria con el Plan de Búsqueda de los Detenidos Desaparecidos, una herida abierta que mantiene el dolor en todos los habitantes de nuestro país. Les reitero la invitación a seguir trabajando en esta y otras múltiples áreas que interesan a la comunidad universitaria, de manera conjunta, con una mirada de bien común.
Para finalizar, los invito a leer el mensaje enviado desde la Rectoría por mail hoy temprano a toda la comunidad universitaria, el que resume la solidaridad que manifestamos con las víctimas y sus familiares, por los hechos acaecido en un día como hoy, hace 50 años. Así también, les reitero la invitación a participar en el día de hoy en la Misa de plegaria por la reconciliación, en nuestra Capilla de Casa Central.
Le saluda con el afecto de siempre,
Ignacio Sánchez D.
Rector UC
Santiago, 11 de septiembre de 2023
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Y ante la afirmación del Rector: “Desde el reconocimiento oficial del año 2015, no hemos recibido ninguna solicitud que se haya rechazado, sin embargo, manifiesto una vez más mi plena disposición a evaluar nuevos casos, de manera específica y en conjunto con las respectivas autoridades académicas de la Facultad correspondiente.”, la FEUC insistió en conocer los “casos” ya aprobados.
Ante esta insistencia el rector Sánchez en su nueva carta respondió:
“2. Reincorporación de profesores exonerados: La reincorporación de profesores exonerados, desde el año 2015 -año en que se llevó a cabo la ceremonia de reconocimiento y reencuentro con nuestros profesores exonerados-, se ha realizado analizando caso a caso, con amor. Por ejemplo, el profesor Gabriel Salazar en la Facultad de Historia y David Benavente en la Facultad de Comunicaciones, Vicerrectoría de Comunicaciones.”
Indice
- Presentación
- La conmemoración del quincuagésimo aniversario del golpe militar
- Exonerados Políticos
- La Pontificia Universidad Católica de Chile y la violación de los Derechos Humanos
- Académicos expulsados de la Pontificia Universidad Católica de Chile
- El rector Juan De Dios Vial Correa lamentando el daño moral a los exonerados
- Homenaje del rector Ignacio Sánchez Díaz a los profesores exonerados
- Apuesta mutua y disidencias
- Nobleza rectorial
- Honor institucional